Londres lejos de los tópicos
Una visita a Londres puede llevar al viajero a recorrer las rutas turísticas clásicas y a disfrutar de lo que, sin haberlo visto antes, forma parte de las referencias que ya conoce de antemano, que cualquier ciudadano del mundo ya sabe de la gran ciudad británica.
El cambio de la guardia del Palacio de Buckinham, la Torre de Londres, Hyde Park, el Támesis, El Big Ben, forman parte de esa relación de interés de postales, guías al uso y descripciones obligadas.
Sin embargo, hay un Londres que no aparece en ninguna guía, o, por lo menos, detalles de la ciudad que no son parte del atractivo general, pero que muestran aspectos de la vida real de Londres y de los londinenses fuera de los tópicos.
Así, el visitante audaz se dejará seducir por el ambiente de los pubs de un lado y otro del Támesis. Una ciudad en la que el río sigue definiendo temperamentos y intereses diferentes entre sus ciudadanos, a pesar de los puentes y de las comunicaciones modernas.
Una visita orignal es la que el viajero puede realizar al mercado de abastos de Londres, el Borough Market, donde no sólo podrá disfrutar de un ambiente único, sino adquirir alguno de los alimentos propios que definen la mesa londinense. Quesos o productos cárnicos peculiares en sabor y en consistencia que puede sorprender.
Otra de las visitas atípicas de Londres puede ser un paseo por el rosario de localidades del extrarradio de la capital, como Coventry, Marylebone o Greenwich, que, a pesar del crecimiento desproporcionado de la gran ciudad y de su absorción, siguen manteniendo su personalidad y una vida de pueblo que parece fuera de lugar.
Un baño en las gélidas aguas del estanque de Hampsted o un recorrido a pie por los antiguos muelles de la ciudad no tienen desperdicio, porque hay un Londres más allá de las guías de Londres.


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